Durante los últimos cinco años hemos sido testigos de que la situación económica en Perú no atraviesa su mejor momento. Esto nos genera dos interrogantes: ¿dónde estamos y hacia dónde vamos? El crecimiento acumulado de los años anteriores se desaceleró debido a distintas causas, por ejemplo:

  • En el 2014 nos vimos afectados por menores precios de metales, materiales que extraemos y exportamos. Además, la inversión en bienes de capital se redujo.
  • Para el 2015 se pronosticaba un buen año debido a proyectos mineros. No obstante, hubo menos inversión pública y privada. Construcción cayó 5.3%.
  • Entrando al 2016, se paralizó la construcción de grandes obras de infraestructura y las perspectivas de crecimiento comenzaron a caer.
  • Respecto al 2017, el Fenómeno de El Niño impactó fuertemente en la situación económica en Perú. Pues durante el mismo año, el gasto público se redujo.
  • Finalmente, en el 2018, hubo menos inversión pública y privada. La inestabilidad política  nos jugó en contra y el precio de los metales cayó debido a la coyuntura internacional.

Motores que podrían impulsar la economía en Perú

El crecimiento económico esperado para este año es similar al del 2018; sin embargo, los motores de impulso serían otros. Por ejemplo, se espera una mayor inversión en minería, cerca de US$8.7 mil millones, ahí destacan los proyectos Quellaveco, Mina Justa y Toromocho. 

Además, es probable que el consumo interno aumente debido al incremento de la formalización laboral. Sin embargo, esto no traería grandes cambios o mejoras para la situación económica en Perú. Por otro lado, es posible que las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos continúen y sigan afectando directamente a la economía mundial.

Desaceleración y políticas internas frente a la situación económica en Perú

Podría haber menos inversión pública y menos impulso por parte de sectores primarios como pesca y agricultura. Mientras que, en políticas monetarias, deberíamos esperar cierta estabilidad. Además, ante una moderación de las tasas de interés por parte de la FED, el precio del dólar podría caer, alejándonos un poco de la inflación.

Nuestra economía ha sufrido una desaceleración pronunciada durante los últimos cinco años y no se espera que el 2019 cambie la dirección de esta tendencia. La estabilidad política podría generar un mayor ambiente de confianza empresarial; sin embargo, este tampoco es un motor relevante de crecimiento.