Para que los mercados generen ganancias, invierten y se exponen a distintos niveles de riesgo. Por ejemplo, en el 2008, hubo una crisis financiera que terminó afectando a todos, como respuesta, la Reserva Federal (FED) de EE. UU. inyectó casi US$3,6 trillones y redujo las tasas de interés a 0%. Esto para disipar la incertidumbre monetaria y evitar una crisis aún más grave.

La medida tomada por la FED funcionó

Esta respuesta dio resultados, pues la economía de EE.UU. se recuperó. Sin embargo, frente a esta recuperación, en diciembre del 2015, la FED empezó a subir las tasas de interés que, hasta el 2018, llegaron a 2.5%. A pesar de las elevaciones, la economía creció y el nivel de desempleo estaba en su punto más bajo en 50 años.

La economía norteamericana mantuvo un robusto crecimiento, en parte también al impulso fiscal de Trump. Por eso, el incremento progresivo de las tasas estaba justificado. No obstante, debido a los conflictos internacionales, las expectativas de crecimiento cambiaron.

Tensión comercial frente a la incertidumbre monetaria

La economía a nivel internacional sigue fuerte, pero las expectativas no. Esto se debe, en parte, a la tensión comercial entre las dos grandes potencias económicas, EE. UU. y China, que afectó las tasas de crecimiento económico de todos los países y podría seguir haciéndolo.

¿Cómo afecta esta incertidumbre monetaria y qué debería hacer la FED?

Esta semana, la FED redujo sus proyecciones de crecimiento económico de 2.5% a 2.3% para el 2019. Además, subió por última vez en el año, las tasas de interés. Esto significa que el mercado está ajustando sus expectativas por la incertidumbre monetaria.

Su objetivo es mantener la tasa de inflación y el empleo en niveles aceptables pero, si  continúan subiendo las tasas de interés en un mercado cuya economía está desacelerada, podría maximizar el ciclo recesivo, es decir, aumentar la fase de la economía en la que la producción, el comercio y el empleo, bajan.  

La historia nos ha enseñado que uno de los errores más grandes de la política económica sucedió en 1929, año de la Gran Crisis, cuando se elevaron las tasas antes de tiempo. Gracias a esta experiencia, a la FED le tomó siete años subir las tasas luego de la crisis del 2008, siendo un total acierto.

Fuente: El Comercio.