Cuando un afiliado al Sistema Privado de Pensiones (SPP) sufre un siniestro, los beneficiarios serán quienes puedan acceder a una pensión de sobrevivencia. Para hacer efectivo este beneficio, se debe demostrar el lazo que los unía al fallecido:

  • Cónyuges

Es decir esposa o esposo, deben estar legalmente casados, en este caso, es suficiente mostrar la partida de matrimonio para solicitar la pensión de sobrevivencia.

  • Conviviente

Es cuando dos personas viven juntas por más de dos años y tienen intención de continuar como pareja pero no deciden casarse. Cuando se trata de conviviente se debe presentar la declaración de convivencia, si no se cuenta con la declaración de convivencia, la única forma de probar su unión es a través de una sentencia emitida por el Poder Judicial. Y si mi conviviente falleció y no cuento con los documentos necesarios, ¿qué debo hacer? Entérate aquí.

  • Hijos

Que sean menores de edad demostrarán su parentesco con la simple partida de nacimiento.

Los hijos mayores de edad, recibirán su pensión hasta los 28 años, deben acreditar que están haciendo estudios de nivel superior (puede ser de universidad o instituto) y deben demostrar que están estudiando ininterrumpida y satisfactoriamente.

Hijos discapacitados: si cuentan con un dictamen de invalidez, pueden solicitar su pensión sin importar la edad que tengan. Si no cuentan con el dictamen de invalidez, el Comité Médico de AFP determinará si les corresponde recibir el beneficio

  • Padres:

La madre debe ser mayor de 55 años y el padre debe tener más de 60 años. Ambos deben demostrar que dependían económicamente del fallecido. Lo ratifican a través de una declaración jurada que se hace en la agencia de la AFP.

Ser beneficiario y reconocer tus derechos

Tienen derecho a recibir  pensión de sobrevivencia los beneficiarios del afiliado que no se han jubilado, siempre que el fallecimiento del aportante no sea consecuencia de:

  • Accidentes de trabajo.
  • Enfermedades profesionales:

Son las dolencias causadas por agentes químicos, físicos y biológicos, que se originan por el lugar de trabajo. Por ejemplo, problemas respiratorios de una persona que trabaja en un socavón de la mina.

  • Actos voluntarios:

Consecuencia de suicidio o el uso de sustancias alcohólicas o estupefacientes.

  • Enfermedades de preexistencia:

Son aquellas que se presentan antes de contratar un seguro, por ejemplo, la diabetes o la hipertensión.

Si tienes alguna duda adicional sobre el tema, no dudes en contactarte con nuestro equipo de ejecutivos en cualquiera de los puntos de contacto.