Cuando un aportante del Sistema Privado de Pensiones (SPP) fallece, su esposo(a) o conviviente, sus hijos, así como sus padres, pueden acceder a una pensión de sobrevivencia. Pero para hacer efectivo ese beneficio, estas personas deben demostrar que tenían un lazo que los unía al fallecido.

En el caso de los cónyuges, basta con mostrar la partida de matrimonio para solicitar su pensión y en el caso de los convivientes, es necesario contar con la declaración de convivencia, pues si no cuentan con ese documento, la única forma de probar su unión es a través de una sentencia emitida por el Poder Judicial que exprese la unión con el difunto.

Los convivientes pueden poner sus derechos en riesgo si no han declarado su unión de manera legal. Pero ¿cómo se registra entonces? La unión de hecho se tramita ante un notario público, el único requisito es tener más de dos años de convivencia y tener vocación de que esa unión continúe.

 

Prevención

Este documento se lleva luego a Registros Públicos para que quede en el registro personal de cada parte y tenga validez (este trámite lo puede hacer la notaría o los convivientes de manera personal). Este trámite solo se hace cuando ambas personas están vivas, pero si su conviviente ha fallecido y no tienen ningún documento que confirme que eran convivientes, tendrá que ir a la vía judicial.

El juicio puede demorar hasta tres años y requerir de una gran inversión económica, además, durante ese proceso podría no recibir pensión. Por eso, apenas inicie el trámite debe solicitar una medida cautelar al juez para iniciar la solicitud de pensión e incluso que le permita cobrar la pensión antes de terminar el proceso.

Cabe destacar que, para obtener la medida cautelar, el juez debe estar seguro de que la pareja convivía, y esto puede demostrarse a través de documentos como fotos, testimonios, recibos de teléfono, luz, agua o un contrato de alquiler.

 

Lazos

Los hijos menores de edad pueden demostrar su parentesco con la partida de nacimiento. Pero cuando tienen más de 18 años, deben acreditar que están haciendo estudios de nivel superior (universidad o instituto). Deben demostrar que están estudiando de manera ininterrumpida y satisfactoria. Solo pueden recibir pensión hasta los 28 años.

Por otro lado, en caso de hijos discapacitados, no importa la edad que tengan. Si cuentan con un dictamen de invalidez pueden solicitar su pensión como beneficiarios, pero si no cuentan con este documento, el Comité Médico de AFP determinará si corresponde otorgar el beneficio.

En el caso de los padres, la mamá debe ser mayor de 55 años y el padre, 60. Ambos deben demostrar que dependían económicamente del afiliado fallecido a través de una declaración jurada que se hace en la agencia de la AFP. También pueden presentar la partida de nacimiento del ex aportante (su hijo).

No olvidemos que tienen derecho a la pensión de sobrevivencia los beneficiarios del afiliado que no se hubieran jubilado, siempre y cuando el fallecimiento del aportante no sea consecuencia de accidentes de trabajo, enfermedades profesionales, de actos voluntarios (consecuencia de suicidio o el uso de sustancias alcohólicas o estupefacientes) o por enfermedades de preexistencia.