El riesgo polÃtico brasileño
Escrito por: Diego Marrero
25 Mayo, 2017
En las últimas semanas, los riesgos polÃticos han seguido marcando la pauta para el desempeño de los mercados financieros. Esta vez fue Brasil, cuya crisis polÃtica alcanzó su pico en los últimos dÃas luego de que se diera a conocer un audio en el que el presidente Michel Temer presuntamente negociaba el pago de un soborno. Ese dÃa, los mercados financieros reaccionaron drásticamente: la bolsa brasileña cayó más de 10% y el real brasileño, 8%.
Temer asumió el cargo de presidente hace menos de un año de manera interina, luego de que la presidenta Dilma Rousseff fuese destituida en medio de una grave crisis económica y polÃtica en Brasil, con escándalos de corrupción explotando a todo nivel.
En medio de esta crisis, el gobierno de Temer estaba haciendo un buen trabajo en el manejo económico, llegando a controlar los niveles de deuda e inflación y enfocándose en hacer las reformas necesarias para sentar las bases de un crecimiento más sólido. A pesar de algunos cuestionamientos hacia Temer, los analistas veÃan con optimismo su gobierno, pues se consideraba que este serÃa clave para crear conciencia de que eran necesarias una serie de reformas económicas para que el paÃs pueda estabilizar sus finanzas públicas y ser más competitivo.
Si bien su popularidad ya era muy baja, ello se explicaba principalmente porque las reformas que estaba tratando de impulsar eran impopulares en el corto plazo, pero al mismo tiempo ofrecÃan un alto beneficio para el paÃs en el largo plazo. Entre ellas, la reforma del sistema de pensiones. Para un paÃs en donde el costo de las pensiones públicas representa casi el 40% del gasto fiscal, es insostenible este sistema y reformarlo resulta crucial para lograr una estabilidad fiscal y un crecimiento económico sostenible. La esperanza era que Temer, que no tenÃa intenciones aparentes de reelegirse como presidente, tendrÃa los incentivos para hacer las reformas necesarias, que un polÃtico tradicional no las hubiese priorizado, pues estas tienen un alto grado de impopularidad en el corto plazo.
De acuerdo con los analistas polÃticos, antes del último escándalo, era bastante probable que Temer hubiese logrado aprobar las medidas. Sin embargo, en este nuevo contexto ya no tendrÃa el apoyo polÃtico suficiente y las reformas planteadas podrÃan quedar en el aire, y por ende el futuro económico de Brasil no serÃa tan optimista. En caso de que el mandatario pueda sortear las acusaciones y permanecer en el cargo, el daño polÃtico ya habrÃa sido muy grande, por lo que su gobierno se debilitarÃa. Por otro lado, en el caso de la elección de un nuevo presidente para cumplir el resto del mandato hasta el 2019, las condiciones de gobernabilidad podrÃan seguir siendo limitadas.
El panorama polÃtico en Brasil hoy es más complejo e incierto que hace un año, cuando el Congreso estaba considerando la acusación de Rousseff. La incertidumbre polÃtica y la duración de esta serÃan muy nocivas para el paÃs más grande de la región. Por lo tanto, es indispensable que los problemas polÃticos actuales se resuelvan con rapidez, lo cual no se ve muy probable.
ArtÃculo publicado en El Comercio.
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