Afortunadamente, luego de ese desastroso último trimestre de 2018, vino un rebote significativo que mejoró el rendimiento en 2019. Por ejemplo, la Bolsa de EE. UU. que en el cuarto trimestre de 2018 rindió -14%, en el primer trimestre de 2019 rindió +13%. 

El 2018 fue un año bastante complicado para los mercados financieros porque los principales activos de riesgo tuvieron retornos negativos. Las caídas se concentraron en los últimos tres meses del año, convirtiéndolo en el peor trimestre desde la crisis financiera de 2008.

¿Qué fue lo que cambió para que los mercados financieros internacionales mejoraran de 2018 a 2019? La respuesta es simple: fundamentalmente nada ha cambiado.

Lo que sucede es que las caídas responden a un factor psicológico más que económico. El temor a una desaceleración del crecimiento mundial focalizado en las economías de China y EE. UU. generó una sobrerreacción, es decir, los inversionistas exageraron ante noticias inesperadas, lo que resultó en un movimiento significativo en el precio de las acciones.

¿A qué se debe la desaceleración del crecimiento mundial?

  1. China pasó de ser una economía exportadora a una de consumo interno. Ello genera una menor tasa de crecimiento, pero también un crecimiento con mayor estabilidad. Esto no es una preocupación ni una sorpresa, pues se ha dado progresivamente durante los últimos 10 años, periodo en el cual la economía China casi se ha duplicado. 

    Cabe destacar el efecto que ha generado esta situación: un crecimiento de 6.5% este año es mucho más que un crecimiento de 10% hace 10 años. El hecho de que China pueda mantener aún una tasa de crecimiento cercana al 6.5% es un gran soporte para la economía mundial.

  2. Endurecimiento del crédito interno en un esfuerzo por detener el apalancamiento de la economía, así como una paralización de la inversión y el consumo, producto de la tensión comercial con EE. UU. 
    Este fue el factor que generó temor, pero podría y debería ser temporal. Por un lado, el gobierno chino está impulsando la economía con estímulos monetarios y fiscales. Por el otro, la inversión privada debería regresar con más fuerza en la medida de que la incertidumbre de la tensión comercial se disipe.

¿Cómo vemos el 2019 de los mercados financieros más importantes?

Respecto a EE. UU., hasta el momento la economía sigue sólida, y es muy posible que los temores de desaceleración sean infundados. La preocupación es porque se percibe  que la economía estaría en una etapa tardía del ciclo económico y que por esa razón podría desacelerarse.

Asimismo, es importante considerar que en los últimos años, China ha sido el principal motor de la economía mundial. En un contexto en el que las otras grandes economías del mundo mostraban cifras muy pobres de crecimiento (EE. UU. y Europa crecían por debajo de 2%), China creció a más de 8%.